DOLOR DE ESPALDA Y MALAS POSTURAS

La espalda es la parte anatómica posterior del cuerpo humano, compuesta por un conjunto de cuerpos vertebrales que constituyen buena parte del armazón del esqueleto. Entre ellos se encuentran los discos intervertebrales, además de insertarse músculos que le permiten dar estabilidad, realizar movimientos de flexión, extensión, lateralidad y rotación.

 

Es imprescindible un cuidado de esta estructura íntegro y complejo, para evitar alteraciones anatómicas y funcionales que puedan derivar en lesión o dolores. El dolor de espalda es un síntoma que hemos sufrido prácticamente la totalidad de la población en algún momento de nuestra vida, por diversos factores y circunstancias. Aun así, entendemos el dolor de espalda como aquel dolor de la parte posterior del tronco que se extiende desde el occipucio hasta el sacro, incluyendo los procesos dolorosos localizados en aquellas zonas cuya inervación corresponde a las raíces o nervios espinales.

 

La incidencia a dolor se eleva si adoptamos posturas incorrectas durante el desarrollo de actividades cotidianas. Por eso es tan importante abordar la higiene postural desde edades tempranas de la vida. Sabemos que una misma postura puede aumentar o disminuir la carga que sufre el disco intervertebral según como se adopte. Por ejemplo, cuando una persona está sentada, la carga que soporta su disco intervertebral puede oscilar entre 60% y 14% de la que sufre cuanto está de pie, dependiendo de la manera que se siente. Además, debemos saber que cuando alguien está con su teléfono móvil de pie, cuanto mayor grado tenga la inclinación de la cabeza, más carga soportarán nuestros discos vertebrales, llegando a soportar hasta 27kg con un ángulo de 60º. 

 

De esta manera, consideramos que la higiene postural tiene un efecto positivo para reducir la carga intervertebral, evitando así que la columna se arquee cada vez más con el paso del tiempo. 

Para mantener una buena higiene postural del  cuerpo se deben conocer las distintas posiciones correctas que el individuo adopta en cada momento tales como, agacharse, cargar objetos del piso, buscar objetos por encima de la cabeza, en el aseo bucal, al ponerse el calzado o medias, al acostarse y levantarse de la cama, al sentarse la postura que debemos mantener en la silla, al levantarse en situaciones de no contar con ayudas  para apoyar las manos y empujarse como en sillas sin agarraderas y en tasa de baño sanitaria, en las labores de la casa al fregar, planchar, tender la cama, barrer, limpiar, siendo estas, algunas de las principales. Desde nuestro campo de la actividad física y la salud, recomendamos acudir siempre a un profesional del ejercicio, el cual te marcará las pautas a seguir para un correcto tratamiento de la zona afectada, para evitar sobrecargas, una excesiva cifosis dorsal y lo que es más importante, una vida libre de dolores. Entre estos métodos, se encuentran por ejemplo:

  – Ejercicios específicos correctivos posturales.

  – Ejercicios de fuerza de cadena posterior.

  – Ejercicios de movilidad torácica, cervical, dorsal y lumbar.

  – Ejercicios para la zona del core.

  – Terapias manuales (Fisioterapia).

 

Ejemplo de un ejercicio específico correctivo postural:

 


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